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2.2 La tensión entre la luz y las tinieblas

LA REALIDAD CELESTIAL Y LA REALIDAD TERRENAL

LA ESPERANZA Y LA DESILUSIÓN

Las tinieblas llenaban la tierra.

La rebelión del hombre provocó el desorden del universo.

Las tinieblas son ausencia de luz.

Las tinieblas espirituales son la ausencia de Dios.

Esa ausencia de Dios deja ese espacio para la acción de las huestes espirituales de maldad.

Establece el gobierno de las tinieblas.

 Es un Reino establecido en la tierra por decisión del hombre.

Como Reino, tiene su Rey, su territorio y su plan de conquista.

Su primer estrategia es mantener el control de lo que tiene.

Para ello se mantiene agazapado, escondido en la ignorancia espiritual.

Su primer y más perfecta mentira es que no existe.

Su segunda estrategia es dividir y contaminar el Reino de la luz.

El Reino de los cielos sufre violencia y los violentos la arrebatan,

Extraño pasaje para algunos, no?

Es una violencia espiritual contra el control de las tinieblas.

Es una guerra con armas espirituales: el amor, la renuncia, la fe y la paz.

 luz 2Y vino la luz.

Dios es luz y alumbra los cielos con su gloria resplandeciente.

Esa luz que habitaba la eternidad se hizo carne.

Jesús abrió la puerta y abrió un camino.

Lo eterno se hace temporal, lo celestial terrenal.

Y los discípulos pueden decir vimos gran luz, llena de gracia y de verdad.

Esa luz, esa vida poderosa hace morada en nosotros.

La herida de nuestro corazón deja alojar lo eterno.

 Esa luz combate con las tinieblas

Satanás es despojado de sus moradas celestiales.

Jesús explica que lo vieron caer.

Y ahora recorre la tierra buscando a quien devorar.

Su alimento es el polvo.

Estamos en una lucha espiritual, cuerpo a cuerpo, en realidad mente a mente, espíritu a espíritu.

El campo de batalla es la mente de los creyentes.

Al ser debilitados, atacados y condenados, se debilita el avance del Reino de Dios.

El gran problema fue y es:

Esa luz es poderosa, transforma vida, fortalece al débil, sana al enfermo., etc.

Esa luz vino a hacer morada en los hombres.

Esa vida llena de poder se hace inoperante cuando a los que vino, los que la deben recibir y manifestar aman más las tinieblas que la luz.

No vaya a ser que la luz que hay en nosotros se vuelva tinieblas.

 Las consecuencias de este combate.

La realidad cotidiana es una realidad de tinieblas con destellos de luz, o de luminosidad con destellos de tinieblas.

Lo eterno entremezclado con lo terreno.

El Espíritu conviviendo con la fragilidad de nuestra carnalidad.

La esperanza abriédose paso en la desilusión.

 

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