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4.4 LA IGLESIA MANIFESTARÁ LA GLORIA DE DIOS

multitud 2La iglesia de Cristo se extenderá más allá de sus limitaciones para manifestar la Gloria de Dios.

 Isaías 54:2-3 Ensancha el espacio de tu carpa, y despliega las cortinas de tu morada. ¡No te limites! Alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque a derecha y a izquierda te extenderás; tu descendencia desalojará naciones, y poblará ciudades desoladas.

 Estamos viendo los principios del último avivamiento, vemos como se están cumpliendo

predicciones bíblicas como estas, que nunca pensamos en el pasado que serían una realidad:

 Hechos 2:17 En los postreros días –dice Dios–, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños

 Sencillamente, la iglesia aumentará sus fuerzas y llevará multitudes a Cristo.

El día viene cuando el mundo entero verá esa gran multitud delante de la presencia de Jesús.

 Apocalipsis 7:9-10

Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Clamaban a gran voz, diciendo: ‘¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero!’”

 Esto no es un pequeño remanente, sino una innumerable multitud.

Y todos ellos están adorando al Señor.

¡Alabado sea Dios por ese día prometido!

 Isaías 49:16-19

He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros. Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia. Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.

 

 

 

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1.4 Las bodas del Cordero

Hay una escena muy distante, en el postrer momento de la eternidad.

Una puerta se abre en los cielos.

Una luz comienza a descender: esa luz es una ciudad: la nueva Jerusalén.

En ella la multitud de los redimidos ofrece jubilosa alabanza al Señor y Salvador

El cual está resplandeciente en el centro de todo.

Esa alabanza llena la bóveda de ese nuevo cielo y esa nueva tierra,

El resplandor aumenta y llega a ser uno solo, esa luz se convierte una figura.

De pie delante del él está la desposada del Cordero.

Vestida de pureza y santidad.

Irradia una majestad, una grandeza y una exaltada hermosura .

De repente aparece una gloria aún mayor.

Es el Rey.

La gloria del resplandor de Dios sumerge y consume todo lo demás

Surge un grito de júbilo desde su interior.

Nunca más Solo

El ha venido a ser otra vez el Todo.

No, El ha llegado a ser el Todo en Todo.