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3.1 La desilusión de los ideales

Dietrich Bonhoeffer dice en su libro: Vida en Comunidad, Editorial La Aurora, 1978

(El realzado es mío)

Innumerables veces, la comunidad cristiana se ha quebrantado por vivir de acuerdo con un ideal.

El cristiano serio que por primera vez se ve colocado dentro de una convivencia cristiana, traerá a la misma con frecuencia una imagen muy determinada de su modo de concebirla y hará cuanto esté en su poder para convertir esa imagen en realidad. Pero la gracia de Dios hace fracasar rápidamente todos los sueños de esa índole.

La gran desilusión que nos depara el otro, los cristianos en general y, en el mejor de los casos , también nosotros mismos, no dejará de subyugarnos con tanta certeza como Dios quiere conducirnos hacia la auténtica comunidad cristiana.

De pura gracia Dios no permite que vivamos- aunque fuera por pocas semanas- entregados a un sueño ideal; que nos entreguemos a esas experiencias embriagadoras y esa euforia que nos llena de gozo y éxtasis.

Sólo aquella comunidad que atraviesa la gran desilusión con todos sus aspectos desagradables y malos, comienza a ser lo que debe ser ante Dios, comienza a alcanzar la promesa en la fe que le fuera dada.

Cuanto antes llegue esta hora de la desilusión para el individuo y la comunidad, tanto mejor para ambos.

Una comunidad que no aguantaría y no sobreviviría una desilusión semejante, es decir, que se aferra a su ideal cuando éste está por ser destruido, pierde en esa misma hora la promesa de una comunidad cristiana permanente y está destinada a ser quebrantada tarde o temprano.

Todo ideal humano que es introducido en la comunidad cristiana obstaculiza la comunidad auténtica y debe ser destruido a fin de que la comunidad auténtica pueda vivir.

Aquel que ama más su sueño de una comunidad cristiana que a la comunidad cristiana misma, se convierte en destructor de toda comunidad cristiana, por más honestas, serias y abnegadas que sean sus intenciones personales.

Dios odia los ensueños; porque nos hacen orgullosos y pretensiosos.

El que construye la quimera de una comunidad ideal exige a Dios, al prójimo y a sí mismo su realización.

Entra en la comunidad de los cristianos con pretensiones de exigir, establece su propia ley y juzga por ella a los hermanos y a Dios mismo…”

Desilusión novia: un blog para creyentes desilusionados con la iglesia. Juan Manuel Montané

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