Archivo de la categoría: 3 – Razones para estar desilusionado

3.7 Apartados de la iglesia, ¿apartados de Dios?

Dios y el hombreHemos hablado de diferentes situaciones por la que alguien se aparta de la iglesia.

 Algunos están apartados por sus propios pecados.

Estos no sólo le han vuelto la espalda a la iglesia le han vuelto la espalda a Dios.

 

La carga principal de este blog, es por aquellos que han dejado la iglesia por desilusión.

Especialmente cuando está desilusión fue causada por situaciones reales.

En este caso se puede entender un distanciamiento de la iglesia.

Un distanciamiento terapeútico.

Sanar las heridas bien aferrado al Señor.

 El problema con el que me encuentro a menudo en estos casos, es que este distanciamiento se torna un enfriamiento de la fe que termina por afectar la relación con Dios.

Y cada vez cuesta más volver.

Y más en cuanto mayor ha sido el involucramiento en la obra del Señor.

 Nos encontramos también con aquellos que simpatizan pero no tienen un compromiso.

Algunas veces participan de diferentes tipos de encuentros espirituales.

 Al respecto, tenemos que considerar la importancia que para Dios tiene la comunión (común – unión) de aquellos que le aman.

Es una común-unión compleja, como es la complejidad del ser humano y sus relaciones.

Pero es una común-unión que es indispensable para crecer en el conocimiento de Dios.

 El pecado se desarrolla en tres dirección: hacia Dios, hacia mí mismo y hacia mi prójimo. Se desarrolla hacia mi prójimo volviéndome individualista, aislándome del otro, usándole y oprimiéndole.

 Así también, la redención que Cristo efectúa en nosotros tiene estas tres direcciones.

No sólo es cuestión de restaurar mi relación con Dios y conmigo mismo, también hay una redención en las relaciones, aprendiéndo a perdonar, a reconciliarme, a unirme al otro a pesar de lo complicado que esto pueda resultar

 No es posible una vivencia espiritual sin común-unión.

 Efesios 4:15-16 Siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Anuncios

3.6 La aflicción de Dios por los apartados

vencedorEl dolor del corazón de Dios.

Génesis 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

 Nosotros que adoramos y servimos a Dios tenemos que procurar conocer el corazón de Dios, ¿qué le hace doler el corazón? ¿qué le aflige?

 Me atrevo a definir que encontramos dos grandes dolores en el corazón de Dios:

  • Aquellos que ha creado y que viven separados de El.

    La maldad que fluye de esta independencia, la violencia, la explotación de unos a otros y el destino eterno de perdición

     

  • Aquellos que le han conocido pero que viven una vida de derrota.

    La debilidad del testimonio de la iglesia, la falta de santidad, la falta de distinción entre los creyentes y los no creyentes. Los que viven en continua debilidad y los que están apartados.

 

En este blog nos estamos identificando especialmente con esa gran aflicción en el corazón de Dios por aquellos que le han conocido y hoy viven una vida de derrota.

Y nos encontramos ante diferentes situaciones.

 Algunos derrotados por sus propios pecados y sus rebeliones.

Hay una palabra del Espíritu de Dios para Ustedes: bienaventurados los que se vuelven a levantar, los que vuelven a empezar, hace falta fe en un Redentor lleno de poder que no sólo es capaz de redimir al pecador sino que también es poderoso para redimir al caído.

Poné tu mirada en tu Redentor.

 Algunos están derrotados porque han servido hasta el cansancio y se cansaron, se sintieron usados y perdieron las fuerzas.

Hay una palabra del Espíritu de Dios para Ustedes: no fue en vano, han servido al Dios que merece ser servido, no hay ninguna de sus entregas, de sus renuncias que quedaran sin recompensas. Dios es galardonador y no es deudor de nadie.

Volvé a poner tu mirada en ese Dios de amor que merece ser servido hasta el final.

 Y hay otros, que están desilusionaos porque se toparon con el pecado de la iglesia y especialmente con el pecado de algunos pastores. Y tropezaron.

Hay una palabra del Espíritu de Dios para Ustedes: Volvé tu mirada al Dios justo que edifica la iglesia y le da la justa retribución a cada uno. No seas desechado por el pecado del otro.

Volvé a poner tu mirada en un Dios que tiene como plan sacarte vencedor y vestirte con vestiduras blancas

 Apocalipsis 3:5 El que salga vencedor se vestirá de blanco. Jamás borraré su nombre del libro de la vida, sino que reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.

 

3.6 Decepcionados de la iglesia: ¿creyentes que no se congregan?

decepciónHoy, en muchas ciudades, en todo el mundo nos encontramos con la misma cantidad de creyentes que se congregan regularmente, que los que se consideran evangélicos pero no tienen un compromiso congregacional.

Las razones son muchas.

 

Una encuesta realizada por LifeWay Research hecha al final del año 2006 muestra las principales causas por las que los creyentes dejan una congregación.

 1. La congregación no me ayuda a cercer espiritualmente. (28%)

2. No me sentía involucrado en tareas significativas. (20%)

3. Me sentía juzgado por los miembros de la congregación (18%)

4. No me gustaba el pastor como predicaba (16%)

5. Se produjeron muchos cambios (16%)

6. Los miembros de la congregación parecían hipócritas (15%)

7. No me parecía un lugar donde Dios estubiera obrando (14%)

8. El liderazgo desalentaba un mayor compromiso (14%)

9. El pastor juzgaba la vida de los demás (14%)

10. El pastor parecía hipócrita (13%)

 http://www.lifeway.com/lwc/images/lwcI_corp_news_reasonsforleaving_1266x2100.jpg

 Encontré un artículo que describe esta realidad en Brasil, en la revista Enfoque escrita por Joel Macedo, donde se aborda el crescimento de los “Evangélicos sin iglesia”.

Dice que las encuestas revelan que es el grupo que más ha crecido en los últimos años.

 Muchos que al acercarse a la iglesia han experimentados profundos cambios en sus vidas, han vistos milagros y han sido confortados en los tiempos de alabanza y adoración; al tiempo terminan decepcionándose. Cuesta mantener un compromiso cuando una ve fragilidad en el compromiso de otros y una de las razones que más ha contribuido a este malestar es el manejo del dinero.

 Hay un libro recientemente publicado en Brasil que aborda este tema:

Feridos em nome de Deus (editora Mundo Cristão) Marília de Camargo César.

En este libro la autora trata el tema del abuso religioso.

Ella explica que en la iglesia evangélica hoy se retoma la idea del “ungido de Dios” semejante a la figura del profeta o del rey del Antiguo Testamteno.

En el Nuevo Testamento Jesucristo es el único mediador.

Hoy, el pastor en muchas congregaciones evangélicas se torna un medidador (pastor, me ora) en vez de desarrollar una espiritualidad y un discernimiento personal.

Temas principal de la Reforma, donde Lutero elimina toda figura intermediaria por el sacerdocio de todos los santos, todos tenemos libre acceso a Dios.

La autora termina dando algunos consejos para no caer en el abuso religioso:

  • Desconfíe de quien lleva gloria para sí.

  • Desconfíe de aquel que tiene visiones megalomaníacas (ganar a todo el país, somos la única iglesia con visión) y que considera que el que no encaja en la visión es un rebelde.

  • Preguntese a sí mismo si tiene la libertad de disentir en algunos aspecto con el pastor, una persona que no se siente en libertad de disentir es alguien que potencialemtne puede ser manipulada.

  • Otro factor a considerar es el manejo del dinero, Jesús no llama al enriqueciemiento perosnal de los pastores sino que nos llama a la sobriedad.

Hoy, hay muchos que no se congregan y otros tantos que se apartan luego de haber tenido tremendas experiencias espirituales con Dios..

Entiendo que hay una gran preocupación de Dios por ellos y es unas de la razones por la que estoy escribiendo este blog.

En las próximas entregas vamos a hablar de este dolor en el corazón de Dios y como quiere sanar, restaurar e integrar estas vidas a congregaciones sanas donde haya una preocupación auténtica del pastorado sobre cada uno de las ovejas.

3.4 Enojados con la iglesia, enojados con Dios.

El síndrome: estar molesto con la iglesia – Anne Jackson – Capítulo 2 – Pag 173-175

Luego de esa terrible experiencia con el liderazgo de esa congregación quedé aterrada para volver al ministerio. Honestamente, quedé con miedo de volver a cualquier tipo de trabajo. Cuestioné mi llamado al ministerio. Cuestioné mi capacidad de liderar. Y terminé cuestionando mi fe.

Durante los últimos años, he encontrado muy difícil compartir mis proyectos, mis sueños y pasiones con otras personas. Quedé con miedo, que si yo revelo mi más profundos pensamientos, de algún modo ellos se usarán contra mí.

Estaba recientemente en una conferencia de uno de mis escritores favoritos, Penélope Trunk, ella dijo algo que yo creo que es una gran verdad:

“La gente tienen miedo de convertirse en personas que se destaquen.”

Me quebranté entonces y empecé a llorar. Aún hoy me sineto herida por esa experiencia dolorosa. Yo tengo miedo ser un persona que se destaca porque tengo miedo de confiar de nuevo. Yo sé que todavía no recobré totalmente la confianza que tenía hace varios años.

Y yo sé que de esta manera estoy deteniendo el permitirle a Dios obrar en mí —para Su Gloria..

Recuerde, Satanás siempre intetará hacer algo para derribarnos y hacernos ineficaces para el reino. Esto incluye principalmente el afectar nuestra capacidad de confiar en otros y en nosotros.

Uno de los primeros pasos para aprender a confiar de nuevo implica comprender que: a menos que aprendamos a confiar totalmente en Dios y en su soberanía, será imposible confiar en otros.

 Salmos 112:6-9 El justo será siempre recordado; ciertamente nunca fracasará. No temerá recibir malas noticias; su corazón estará firme, confiado en el Señor. Su corazón estará seguro, no tendrá temor, y al final verá derrotados a sus adversarios.  

En hebreo, kûn, que significa pararse en una posición firme, establecer, confirmar.

Tenemos la promesa que cuando confiamos en el Señor, nuestros corazones se ponen firmes y estable—incluso esas veces cuando enfrentamos circunstancias difíciles. Cuando alguien traiciona tu confianza, rompe tu corazón. Si estás herido y está en un proceso de sanidad de esa herida, preguntate si realmente estás confiando en Dios por sobre todas las cosas.

Recién entonces podrás empezar a confiar nuevamente en otros…

1 Corintios 13:7 (el amor) todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Continuaremos experimentando dolor y heridas en la vida, nos continuarán traicionando.

La verdad es que somos humanos.

Algunos nos decepcionarán, incluso yo mismo también decepcionaré a otros.

¿Cómo entonces podremos volver a confiar?

Teniendo la certeza que Dios está protegiéndonos. Siempre.

Y que el enemigo está listo para destruirnos. Siempre.

Cuando sientas otra vez perder la confianza, recuerde la verdad.

Dios quiere que sueñes de nuevo.

Dios quiere que confíes de nuevo.

Jesús vino a darte vida. Una vida abundante.

Dios te ofrece una vida a la que no le falta nada—incluso la capacidad para confiar.

Desilusión novia: un blog para creyentes desilusionados con la iglesia. Juan Manuel Montané.

3.3 Razones para estar desilusionados

grassLa iglesia es una comunión de pecadores redimidos.

Es esa mezcla entre gloria y carnalidad.

Donde convive la grandeza del obrar de Dios y la pobreza del hombre.

Es un lugar donde vemos a Dios obrar: milagros, amor, verdad, santidad, etc.

Y también, es un lugar propicio para que se manifiesten algunas de las miserias más lamentables del corazón humano: la hipocresía, el legalismo, la apatía, etc.

 ¡Es la escandalosa contradicción del hombre!

Una contradicción que vemos en todos los hombres usados por Dios.

Los grandes héroes de las Escrituras y los grandes hombres de Dios del presente.

 Como por ejemplo, vemos esta contradicción al consideremos la vida de Simón Pedro.

Mateo 16:15-23 (17) Bienaventurado eres porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (22) ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

La misma persona, el mismo acontecimiento, dos resultados distintos pero también dos fuentes distintas.

 En el amanecer podemos ver la noche declinar o el día surgir, las dos cosas son verdad.

Exactamente igual ocurre en nuestras vidas, podemos ver al Espíritu de Dios obrar o a nuestra carne manifestarse.

 Es la fragilidad del hombre y es la fragilidad de la iglesia: que es una comunidad de pecadores redimidos. Fragilidad que no fue ajena al diseño de Dios.

 Cuando decaemos en nuestra visión espiritual, cuando nuestro ojo se vuelve malo, (Mateo 6:23) hay muchas razones para estar desilusionado.

Vemos la carnalidad y nos escandalizamos, vemos hipocresía, individualismo y legalismo, entre otras cosa, y esto nos espanta. Y tropezamos.

 Pero si nuestro ojo es bueno, vemos la luz.

Vemos la gloria, el amor, el servicio, entre otras cosas, que nos llenan del gozo del Señor.

 Mateo 6:22-23 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

 Una versión traduce esta última frase: que la luz que hay en ti. no se vuelva tinieblas.

desilusión novia = un blog para creyentes desilusionados con la iglesia. Juan Manuel Montané

 

3.2 Desilusionados con la iglesia.

Como nos enseña este gran teólogo alemán, Dietrich Bonhoeffer, la desilusión es la consecuencia lógica del perfeccionismo del hombre.

El ideal brota de una mente inquieta que anhela una perfección.

Y no hay otra experiencia posible que el fracaso.

Todas las obras humanas están sujetas a la ley de la muerte. Romanos 8:2

Toda lo humano tiende a la muerte, a la declinación. Es un proceso indeclinable pasión, climax y decadencia.

 La complejidad de lo humano produce que sea inevitable la desilusión.

Bonhoeffer propone el reconocimiento de que somos una comunidad de pecadores redimidos.

Tenemos vida en abundancia, acceso a las riquezas en gloria y el vivir por el Espíritu en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Y también, tenemos una carne que nos quiere gobernar, herencia, cultura, inclinaciones, pasiones, etc. que debilitan nuestra comunión con toda esa abundancia del Espíritu de Dios.

Esto provoca las manchas y las arrugas en nuestra comunidad.

El perfeccionismo, al ver esa realidad se desalienta, juzga y condena.

Parte de un ideal pero no puede partir de la realidad.

 Muy diferente es cuando tenemos una revelación de lo que Dios se propone hacer. Esa revelación se torna en esperanza viva. Es Dios quien me muestra lo que está haciendo y lo que va a ser.

En la visión, el protagonista es Dios. En la ilusión, el protagonista es la mente del hombre.

La visión, a diferencia de la ilusión, parte de una realidad: somos pecadores, pero reconoce por otra parte que es Dios quien se ha propuesto glorificarnos.

Al tener una visión de Dios, al tener revelación puedo enfrentarme a la imperfección de lo humano sin desalentarme porque tengo la certeza de su transitoriedad. Dios es el que está obrando.

En la ilusión al detenerme en la imperfección, dejo de honrar lo que Dios está haciendo por ver lo que falta.

En la visión también experimento frustración y desánimo, pero como Habacuc, voy a la presencia de Dios con mi queja.

Y al ver obrar a Dios. Dios me transmite la certeza de que la visión no se tarda sino que se apresura para su cumplimiento.

 Habacuc 2:1-4 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. he aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Desilusión novia: un blog para creyentes desilusionados con la iglesia. Juan Manuel Montané

 

3.1 La desilusión de los ideales

Dietrich Bonhoeffer dice en su libro: Vida en Comunidad, Editorial La Aurora, 1978

(El realzado es mío)

Innumerables veces, la comunidad cristiana se ha quebrantado por vivir de acuerdo con un ideal.

El cristiano serio que por primera vez se ve colocado dentro de una convivencia cristiana, traerá a la misma con frecuencia una imagen muy determinada de su modo de concebirla y hará cuanto esté en su poder para convertir esa imagen en realidad. Pero la gracia de Dios hace fracasar rápidamente todos los sueños de esa índole.

La gran desilusión que nos depara el otro, los cristianos en general y, en el mejor de los casos , también nosotros mismos, no dejará de subyugarnos con tanta certeza como Dios quiere conducirnos hacia la auténtica comunidad cristiana.

De pura gracia Dios no permite que vivamos- aunque fuera por pocas semanas- entregados a un sueño ideal; que nos entreguemos a esas experiencias embriagadoras y esa euforia que nos llena de gozo y éxtasis.

Sólo aquella comunidad que atraviesa la gran desilusión con todos sus aspectos desagradables y malos, comienza a ser lo que debe ser ante Dios, comienza a alcanzar la promesa en la fe que le fuera dada.

Cuanto antes llegue esta hora de la desilusión para el individuo y la comunidad, tanto mejor para ambos.

Una comunidad que no aguantaría y no sobreviviría una desilusión semejante, es decir, que se aferra a su ideal cuando éste está por ser destruido, pierde en esa misma hora la promesa de una comunidad cristiana permanente y está destinada a ser quebrantada tarde o temprano.

Todo ideal humano que es introducido en la comunidad cristiana obstaculiza la comunidad auténtica y debe ser destruido a fin de que la comunidad auténtica pueda vivir.

Aquel que ama más su sueño de una comunidad cristiana que a la comunidad cristiana misma, se convierte en destructor de toda comunidad cristiana, por más honestas, serias y abnegadas que sean sus intenciones personales.

Dios odia los ensueños; porque nos hacen orgullosos y pretensiosos.

El que construye la quimera de una comunidad ideal exige a Dios, al prójimo y a sí mismo su realización.

Entra en la comunidad de los cristianos con pretensiones de exigir, establece su propia ley y juzga por ella a los hermanos y a Dios mismo…”

Desilusión novia: un blog para creyentes desilusionados con la iglesia. Juan Manuel Montané