Archivos Mensuales: mayo 2009

3.3 Razones para estar desilusionados

grassLa iglesia es una comunión de pecadores redimidos.

Es esa mezcla entre gloria y carnalidad.

Donde convive la grandeza del obrar de Dios y la pobreza del hombre.

Es un lugar donde vemos a Dios obrar: milagros, amor, verdad, santidad, etc.

Y también, es un lugar propicio para que se manifiesten algunas de las miserias más lamentables del corazón humano: la hipocresía, el legalismo, la apatía, etc.

 ¡Es la escandalosa contradicción del hombre!

Una contradicción que vemos en todos los hombres usados por Dios.

Los grandes héroes de las Escrituras y los grandes hombres de Dios del presente.

 Como por ejemplo, vemos esta contradicción al consideremos la vida de Simón Pedro.

Mateo 16:15-23 (17) Bienaventurado eres porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (22) ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

La misma persona, el mismo acontecimiento, dos resultados distintos pero también dos fuentes distintas.

 En el amanecer podemos ver la noche declinar o el día surgir, las dos cosas son verdad.

Exactamente igual ocurre en nuestras vidas, podemos ver al Espíritu de Dios obrar o a nuestra carne manifestarse.

 Es la fragilidad del hombre y es la fragilidad de la iglesia: que es una comunidad de pecadores redimidos. Fragilidad que no fue ajena al diseño de Dios.

 Cuando decaemos en nuestra visión espiritual, cuando nuestro ojo se vuelve malo, (Mateo 6:23) hay muchas razones para estar desilusionado.

Vemos la carnalidad y nos escandalizamos, vemos hipocresía, individualismo y legalismo, entre otras cosa, y esto nos espanta. Y tropezamos.

 Pero si nuestro ojo es bueno, vemos la luz.

Vemos la gloria, el amor, el servicio, entre otras cosas, que nos llenan del gozo del Señor.

 Mateo 6:22-23 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

 Una versión traduce esta última frase: que la luz que hay en ti. no se vuelva tinieblas.

desilusión novia = un blog para creyentes desilusionados con la iglesia. Juan Manuel Montané

 

Anuncios

3.2 Desilusionados con la iglesia.

Como nos enseña este gran teólogo alemán, Dietrich Bonhoeffer, la desilusión es la consecuencia lógica del perfeccionismo del hombre.

El ideal brota de una mente inquieta que anhela una perfección.

Y no hay otra experiencia posible que el fracaso.

Todas las obras humanas están sujetas a la ley de la muerte. Romanos 8:2

Toda lo humano tiende a la muerte, a la declinación. Es un proceso indeclinable pasión, climax y decadencia.

 La complejidad de lo humano produce que sea inevitable la desilusión.

Bonhoeffer propone el reconocimiento de que somos una comunidad de pecadores redimidos.

Tenemos vida en abundancia, acceso a las riquezas en gloria y el vivir por el Espíritu en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Y también, tenemos una carne que nos quiere gobernar, herencia, cultura, inclinaciones, pasiones, etc. que debilitan nuestra comunión con toda esa abundancia del Espíritu de Dios.

Esto provoca las manchas y las arrugas en nuestra comunidad.

El perfeccionismo, al ver esa realidad se desalienta, juzga y condena.

Parte de un ideal pero no puede partir de la realidad.

 Muy diferente es cuando tenemos una revelación de lo que Dios se propone hacer. Esa revelación se torna en esperanza viva. Es Dios quien me muestra lo que está haciendo y lo que va a ser.

En la visión, el protagonista es Dios. En la ilusión, el protagonista es la mente del hombre.

La visión, a diferencia de la ilusión, parte de una realidad: somos pecadores, pero reconoce por otra parte que es Dios quien se ha propuesto glorificarnos.

Al tener una visión de Dios, al tener revelación puedo enfrentarme a la imperfección de lo humano sin desalentarme porque tengo la certeza de su transitoriedad. Dios es el que está obrando.

En la ilusión al detenerme en la imperfección, dejo de honrar lo que Dios está haciendo por ver lo que falta.

En la visión también experimento frustración y desánimo, pero como Habacuc, voy a la presencia de Dios con mi queja.

Y al ver obrar a Dios. Dios me transmite la certeza de que la visión no se tarda sino que se apresura para su cumplimiento.

 Habacuc 2:1-4 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. he aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.

Desilusión novia: un blog para creyentes desilusionados con la iglesia. Juan Manuel Montané